Madrid Curioso — 11 septiembre, 2015 at 3:07

Una madrileña llamada Libertad

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Madrid tiene escondida entre sus calles una “Estatua de la Libertad” que fue inaugurada antes que su prima americana. Si dedican unos minutos a este texto, descubrirán la sorprendente historia de una madrileña muy olvidada.

la Libertad madrileña
La Libertad madrileña

Los españoles nunca hemos tenido especial respeto por nuestros muertos ilustres, de ahí que no hayamos puesto el menor empeño en conservar los huesos de las glorias patrias como lo hacen los ingleses en la Abadía de Westminster, los franceses en el Panteón de Santa Genoveva o los italianos en Santa Croce. No sabemos el lugar exacto donde están enterrados los cuerpos de Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Tirso de Molina, el Gran Capitán o Velázquez, por poner alguno de los ejemplos más sangrantes, pero somos capaces de conservar con orgullo las copas de Europa ganadas por algún club de futbol.

No tenemos tierra para los esqueletos ilustres

El primer intento que hicimos para reunir huesos tan dignos se produjo en 1837 cuando se estableció que la iglesia madrileña de San Francisco el Grande fuera el Panteón Nacional a donde se debían trasladar los restos de los españoles ilustres. Iban pasando los años pero resultaba dificilísimo localizar los enterramientos de los preclaros hijos de la Patria, por lo que en 1869 se decidió inaugurar el Panteón con los escasísimos restos que se tenían, y para hacer bulto se decidió también admitir algunos recuerdos.

Poco tiempo duró el sueño de los justos en el Panteón de San Francisco, porque las localidades de donde habían sido sacados los cuerpos reclamaron sus preciadas joyas con tanta vehemencia e insistencia, que las autoridades tuvieron que devolver a su tierra los esqueletos un tanto mareados del trajín, quedándose en 1874 el Panteón vacío y sus parroquianos. Los esfuerzos gubernativos por crear un nuevo Panteón resultaron durante años infructuosos, hasta que la reina regente María Cristina ordenó que en los terrenos donde se iba a levantar la nueva Basílica de Nuestra Señora de Atocha se construyera también un edificio anexo para tan laudatorio fin.

Monumento a la Libertad

La Libertad madrileñaEl arquitecto encargado de la construcción fue Fernando Arbós y Tremanti, que inspirándose en la arquitectura italiana del siglo XIV empezó en 1891 a levantar el Panteón tomando como modelo el camposanto de Pisa y el campanile de Florencia.

Las obras, sin estar finalizadas, tuvieron que darse por concluidas en 1899 por falta de financiación y porque parte del presupuesto se derivó para construir la cripta de la catedral de La Almudena. Del ambicioso proyecto tan sólo se pudo materializar el campanile y tres de las cuatro galerías del claustro-panteón que presentan vidrieras, arcadas y dos cúpulas semiesféricas, siendo lo único que en la actualidad podemos admirar en calle de Julián Gayarre, muy cerca de la Estación de Atocha.

Desde 1901 hasta 1906 fueron recibiendo sepultura los restos de: José Canalejas, Manuel Gutiérrez de la Concha (marqués del Duero), Práxedes Mateo Sagasta, Eduardo Dato, Antonio de los Ríos Rosas, Antonio Cánovas del Castillo. En 1912 se trasladó también al patio del panteón un mausoleo, denominado Monumento a la Libertad, y que contenía los sarcófagos de Mendizábal, Argüelles y Calatrava.

Tormenta de ideas para un proyecto

A la muerte de Mendizábal, en 1853, se decidió levantar un monumento que recordase la memoria de tres de los más eminentes varones liberales que existieron en España durante la primera mitad del S. XIX: Agustín Argüelles, fallecido en 1844; José María Calatrava, en 1847; y Juan Álvarez Mendizábal, en 1853. Se nombró una comisión a cuyo frente se puso al General San Miguel figurando también Pascual Madoz, se convocó un concurso de ideas y se abrió una suscripción pública para sufragar los gastos del monumento.

La Libertad madrileña

Al concurso concurrieron veinticuatro opositores, eligiendo la comisión encargada el proyecto de Federico Aparici, que consistía en un tómbolo cilíndrico de piedra que se remataba en el tejado cónico con una escultura alegórica de la libertad, y en las paredes exteriores presentaba, encima del sarcófago de Argüelles, una estatua que representaba La Pureza, en el de Calatrava una alegoría del Gobierno y para el de Mendizábal una escultura que simbolizaba La Reforma. El monumento a la Libertad se inauguró el 20 de febrero de 1857 en el antiguo cementerio de San Nicolás, situado en la calle del Sur entre el Paseo de Delicias y el Paseo de Atocha, siendo Sabino Medina el autor de las La Pureza, el Gobierno y la Reforma, y Ponciano Ponzano el escultor de la Estatua de la Libertad.

Posteriormente, al desaparecer el citado cementerio por orden del Ministerio de la Gobernación, el monumento fue trasladado en abril de 1912 al patio del Panteón de Hombres Ilustres.

La madrileña con gorro liberto

La Estatua de la Libertad de Ponciano Ponzano se presentaba con un gorro frigio, coronada con diez rayos solares, el pecho semidesnudo, portando en su mano izquierda un cetro mientras que la diestra se posa en un yugo roto sobre el que apoya un pie, y muy cerca de ella descansa un gato.

La Libertad madrileña

En la antigua Grecia y Roma, tanto los esclavos en el momento de su manumisión como los cautivos liberados, se colocaban un gorro de forma cónica que se conocía como gorro de liberto y que se convirtió en el símbolo de la libertad. Muy semejante al gorro de liberto era el gorro frigio, con la única diferencia que su punta caía hacia delante. Este gorro de origen anatolio lo adoptaron los revolucionarios franceses en 1789, difundiéndose por toda Europa y América como símbolo del régimen republicana y la libertad. En la estatua también aparece un yugo roto que simboliza el final del avasallamiento, la opresión y la coacción, y el pie que se posa sobre parte del yugo es una expresión de poder y de la huella que deja el hombre en función de su libre albedrío. El gato, como animal difícil de controlar, también refuerza la idea de libertad. Y finalmente la corona de rayos con su forma circular nos indica la perfección, además del poder, y sus rayos un símbolo de la luz interior que ilumina el alma de quien ha triunfado, siendo el grado más elevado de la evolución espiritual, pero aquí, en la frente de la joven es, además, el signo de la manifestación del éxito de la libertad.

La Libertad madrileña

La nuestra tiene más trienios

La Estatua de la Libertad neoyorquina fue realizada por Bartholdi para conmemorar el centenario de la independencia americana que se iba a realizar en 1876. Este símbolo de la emancipación y la libertad fue un regalo de Francia que llegó con diez años de retraso porque no se pudo inaugurar hasta 1886. Aunque nuestra chulapona libertad tiene dos metros de altura y la americana treinta y tres desde los pies hasta la corona, la Estatua de la Libertad madrileña llevaba casi treinta años escrutando el cielo capitalino cuando la yanqui estaba empezando a levantar la cerviz sobre la isla Bedloe, luego denominada “Liberty Island”. Hay quien dice que Fredéric Auguste Bartholdi se inspiró en nuestra chulapona para realizar la suya, pero creo que ese dato deberíamos tomarlo con mucha precaución.

Reunión de Masones            

Como seguramente irán a visitar a nuestra dama libertaria, no dejen de observar detenidamente los sepulcros de los escasos hombres ilustres que permanecen en el Panteón, porque algunos de ellos fueron reconocidos masones y en sus tumbas se dejan ver algunos símbolos iniciáticos. Masones declarados fueron: Mendizábal, Argüelles, Calatrava, Sagasta…

Otras curiosidades femeninas madrileñas:

– La indómita mujer que se oculta bajo las melenas de un león

– MARÍA DE QUIÑONES: Una mujer barroca entre quijotes y cabrones

Post redactado por Antonio Balduque Álvarez para Espacio Madrid.

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7 Comentarios

  1. Eso quiere decir que la estatua americana es una copia de esta madrileña? ay ay estos jankys

    • Bueno, ya digo al final del artículo que ese dato hay que tomarlo con pinzas, pero lo que sí es cierto es que los españoles tenemos que admirar más nuestra historia, que no tiene nada que envidiar a la de otros países. Tenemos para dar y tomar.
      Gracias por tu comentario

  2. Que bonica!!!!!! 🙂

  3. Que artículo tan interesante, y que agradable tono irónico destila al hablar sobre ese panteón semivacio de españoles ilustres. ¿Tan dificil resulta encontrar ilustres en un pais lleno de ilustrísimas?

    • Pues sí que resulta dificilísimo encontar los huesos de nuestros hombres ilustres. En muchos casos podemos saber la iglesia en que se depositaron los cuerpos, pero el lugar exacto dónde están ya es otra historia.
      Muchas gracias por tus comentarios.

  4. GraciS por tud explicaciones. Son unas píldoras madrileñas estupendas
    Un saludo

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