Madrid Curioso — 17 abril, 2018 at 10:04

Antonio Palacios: más que un constructor de edificios, un constructor de ciudades (2ª parte)

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Quiero hacer un pequeño inciso para reflexionar brevemente sobre un tema. Si nos fijamos, cuando Antonio Palacios comienza a realizar su edificio más importante en la plaza de Cibeles, tiene varias dificultades al respecto: primero, lógicamente, su inexperiencia y su juventud; segundo los otros candidatos para realizar la obra, ya arquitectos consagrados; pero, sin duda la más complicada, el entorno en el que trabaja. Recordemos que todo el resto de edificios y monumentos de la Plaza ya existían en este momento, y no son cosa de poca monta: la fuente de la Cibeles (el símbolo más visible de Madrid), el Palacio de Buenavista y sus Jardines (palacio neoclásico de finales del siglo XVIII), el Banco de España (caliza, mármol, granito y rejería en perfecta sintonía) y el Palacio de Linares (la elegancia hecha palacio, con sus formas decimonónicas).

Palacio de Buenavista
Palacio de Buenavista

Pero Palacios no se amilanó ante esto, y si preguntáramos actualmente qué es lo que más destaca en la Plaza, todo el mundo diría que el edificio que él construyó. No obstante, no nos quedemos solo con eso. Haced una prueba: tomad la línea de fachada del edificio (sin contar los torreones) y llevadla hacia izquierda y derecha; es exactamente la misma altura del Palacio de Linares y del Banco de España. Y el color de su piedra es exactamente un tono intermedio entre ambas construcciones. E incluso las decoraciones tratan de hacer un nexo de unión entre ambos edificios. Y qué decir de su forma: se adapta perfectamente a la curvatura de la plaza y parece que trata de estrechar entre sus brazos a la fuente de la Cibeles.

En conclusión: hay edificios que de por sí son espectaculares y resaltan sobre el resto. Hay otros que además de conseguir esto, se adaptan a lo que había, se sincretizan con lo que le rodea y lo mejoran todo a su alrededor. Antonio Palacios no solo hace edificios; hace Ciudad.

EL ARQUITECTO MÁS DE MODA DE SU TIEMPO

Después de realizar el Palacio de Telecomunicaciones, e incluso al mismo tiempo de construirlo, al tándem Palacios-Otamendi le llovieron los proyectos. Prueba de ello es que mientras construían el actual Ayuntamiento estaban realizando el Palacio de las Cariátides (antiguo Banco del Rio de la Plata, luego Central y actual Instituto Cervantes) y la Casa Palazuelo (Alcalá esquina Alfonso XI).

Para hacerse una idea, en los siguientes veinte años construyen o reforman, solo en Madrid, de forma conjunta o por separado, no menos de treinta edificios o construcciones. Solo por citar algunos: el Hospital de Maudes, el Instituto Católico de Artes e Industrias, la Actual Embajada de México, la Casa del Conde de Bugallal o el Banco General del Comercio.

Palacio de Telecomunicaciones
Palacio de Telecomunicaciones

Pero todo llega a su fin, y la relación con Joaquín Otamendi se extinguió laboralmente cuando éste decide quedarse como arquitecto jefe de Correos, y realizará construcciones para esta entidad por todo el territorio nacional. Cabe decir, además, que sin duda a los dos les había ido muy bien en conjunto; pero que, por separado tampoco les fue nada mal.

El propio Otamendi, junto con su hermano Julián, realizaría tiempo después dos edificios fundamentales para el “sky line” madrileño: el Edificio España y la Torre de Madrid. Y Palacios se consagró definitivamente con otra serie de grandes éxitos: la Casa Comercial Matesanz, la Casa Comercial Palazuelo, el Antiguo Hotel Avenida en la Gran Vía, el Circulo de Bellas Artes o sus trabajos para la Compañía Metropolitana Alfonso XIII.

LA MODERNIDAD VIAJA EN TREN A RITMO DE ANTONIO PALACIOS

Si bien las carreras de los dos arquitectos se bifurcaron, poco después Otamendi ayudó significativamente a Palacios para dar un paso más en la suya propia. Ya anteriormente, las influencias y contactos sociales de Joaquín Otamendi y su familia, le abrieron numerosas puertas al equipo de arquitectos. Esta vez, se creó una Sociedad para la Construcción del Metropolitano Alfonso XIII, el proyecto más ambicioso de aquella época, si exceptuamos la construcción de la Gran Vía. Pues bien, Miguel Otamendi, hermano de Joaquín, era uno de los miembros más importantes de aquella Sociedad; y como no podía darle las concesiones de obras a su propio hermano, pensó en el amigo y socio de éste. Así pues, Antonio Palacios fue nombrado arquitecto en jefe del Metro de Madrid.

Estación de Chamberí
Estación fantasma de Chamberí

Y para esta entidad construyó todas las estaciones, accesos y andenes de las primeras líneas de metro (excepcionalmente conservadas la de Tirso de Molina, la de la Estación “fantasma” de Chamberí y el Vestíbulo privado de la de Pacifico), las centrales eléctricas, subestaciones, talleres, oficinas y cocheras del Metro (destacables sin duda la Nave de Motores de Pacifico y las Cocheras de Cuatro Caminos), los Templetes de entrada y marquesinas de las estaciones, e incluso el propio logotipo de Metro de Madrid (muy parecido en cierto sentido al del “Underground” de Londres).

Dentro de estas construcciones, cabe hacerse un par de menciones. La primera, que la azulejería tan brillante y blanca fue elegida precisamente por Palacios para evitar la sensación de agobio o ansiedad que provocaría en la gente de aquella época (y aun en la de hoy) meterse en un tubo bajo tierra.

Y la segunda, que en cuanto a los templetes de acceso a las estaciones, dos fueron muy destacables: el de la Puerta del Sol (eliminado por desgracia en una remodelación de la misma plaza alrededor de 1950) y el de la Red de San Luis (actual Montera). Este de la Red de San Luis era sin duda una joya arquitectónica muy destacable, aunando madera, cerámica, piedra y rejería, con sus marquesinas a tres de sus lados con hierro calado y su estilo secesionismo vienés y un aire centroeuropeo. Además tenía ascensores para el acceso del público que costaban un módico precio adicional.

catala roca
Templete de ascensores al Metro José Antonio en la Red de San Luis

Pues bien, allá por 1970 fue desmontado y trasladado a depósitos municipales, hasta que años después un pueblo de Galicia, Porriño, lo reclamó para honrar a su más ilustre vecino y el propio arquitecto del templete: Antonio Palacios. Sucesivas corporaciones municipales han tratado de recuperarlo para Madrid, ya sea trayendo el original o haciendo una reproducción de este, pero siempre de forma infructuosa. Si algún nostálgico siente “morriña” de él, puede viajar 556 km para visitarlo en un parque junto a la carretera, en la localidad natal de nuestro personaje.

Post redactado por Álvaro Llorente para Espacio Madrid.
Si te ha gustado este post y las historias, curiosidades y anécdotas que en él se describen, podrás vivirlas en primera persona, a través de las rutas guiadas que Álvaro Llorente realiza por la ciudad de Madrid. Puedes apuntarte a ellas en allorente84@hotmail.es.

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